Capítulo 1 Preliminares
Nada en la vida debe ser temido, solo debe ser entendido. Ahora es el momento de entender más, para que podamos temer menos.―Marie Curie
Se considera necesaria, una cierta madurez matemática para estudiar y comprender los planteamientos del álgebra abstracta. Se dice que, es aconsejable tener conocimiento básico de la teoría de conjuntos, la inducción matemática, las relaciones de equivalencia y de las matrices. Pero, lo verdaderamente importante es la capacidad de poder leer y comprender los planteamientos matemáticos.
Trataremos de solventar tan abrumadores requisitos “pasando por alto” un obligatorio curso de álgebra abstracta; esperamos aproximarnos a la idea … sin que un profundo dominio del lenguaje formal simbólico matemático, nos impida la comprensión de lo que se pretende.
El lenguaje matemático, opera utilizando un lenguaje formalizado, simbólico y artificial; realizando una abstracción de los contenidos conceptuales, de los conjuntos, sus elementos y de los espacios de trabajo. Tanto así, que el álgebra abstracta, no requiere trabajar con objetos numéricos; aunque estos son necesarios para enumerar los elementos de los conjuntos o los estados del objeto de su estudio. Por ello los números no son excluidos de su entorno; por el contrario, a todo objeto estudiado con la “lupa” del álgebra abstracta, se le llama número.
En matemáticas, la elección de la base numérica es crucial. Dos principios fundamentales guían esta selección: en primer lugar, la capacidad de ser cardinal, lo que implica adoptar un signo o dígito estándar para las unidades y repetirlo según sea necesario; en segundo lugar, la capacidad de ser ordinal, donde cada número tiene sus propios dígitos distintivos. Sin embargo, estas consideraciones no son suficientes por sí solas; es esencial que el sistema minimice el conjunto de símbolos numéricos utilizados, como en el sistema posicional, en el cual los dígitos se disponen de derecha a izquierda, comenzando desde las unidades inferiores hasta las superiores, permitiendo una representación eficiente.
A lo largo de la historia, diversas culturas han empleado métodos numéricos distintos [19], marcando todos ellos el inicio de las abstracciones en el estudio de las matemáticas; utilizando signos propios y empleando bases numéricas adecuadas (principalmente las bases 5, 10, 12, 20 y 60); cada quién aprovecho las ventajas de su selección [16].

36.392 del Museo de Ciencia y Arte de la Universidad de Pennsylvania].